carta de bienvenida

Cuando acepté la Presidencia de Hipódromo de La Zarzuela, la asumí como un gran honor, a la vez que una gran oportunidad para mostrar mi compromiso con el sector de la industria de las carreras de caballos en nuestro país. Tuve la oportunidad de desarrollar una labor técnica en el Gran Hipódromo de Andalucía entre 2012 y 2017 que me permitió descubrir la grandeza de este deporte, conocer de cerca la industria del turf y aficionarme desde el primer momento a este gran espectáculo deportivo.

 

Presidir el Hipódromo de Madrid es pilotar el gran motor del Turf, sin embargo, Dos Hermanas, Lasarte, Sanlúcar, Laredo, Orense o Pineda son también importantes motores, por eso quiero liderar un proyecto colaborativo y en el que todos sumemos con el objetivo de incrementar juntos la fortaleza de nuestra industria.


Además, es importante que trabajemos con empeño desde esta institución para mantener la solidez de la industria e iniciar un crecimiento sostenido y constante de todo el sector; abanderando desde el Hipódromo de la Zarzuela, un proyecto común que posicione al Turf en un lugar destacado en el marco de la industria y el deporte en España. Para ello contamos con el respaldo incondicional de la SEPI, quien durante 16 años ha dado constante apoyo al Hipódromo de la Zarzuela y sigue apostando con firmeza y convencimiento por la potencialidad que tiene la industria del turf.


Somos directamente industria ganadera pero también deporte, espectáculo, cultura y turismo. Nuestra riqueza es abundante y transversal, estos serán los mensajes que haremos llegar a todas las instituciones y grandes empresas de nuestro país.


El Hipódromo de La Zarzuela, ha cumplido ochenta años de Historia, es un lugar en el que la tradición y la modernidad se unen formando un tándem perfecto. Vamos a seguir creciendo afrontando los nuevos retos de una economía de futuro sin olvidar a los que hicieron grande las carreras de caballos y que hoy son títulos de grandes premios: Duque de Alburquerque, Ramón Beamonte, Cimera, Valderas, Rosales, Mendoza, Claudio y Román.


Desde ya, me pongo a vuestro servicio para trabajar juntos y hacer aún más grande el mundo del Turf.


Francisco José Salazar Rodríguez
Presidente de Hipódromo de La Zarzuela

nuestra historia

Historia del Monumento

Antecedentes

Las tribunas del Hipódromo de La Zarzuela, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento en octubre de 2009, se empezaron a construir en 1935, aunque no se inauguraron hasta mayo de 1941, debido a la Guerra Civil -la obra ya estaba prácticamente terminada al inicio de la misma.

El Hipódromo, adscrito a Patrimonio Nacional y diseñado por los arquitectos Carlos Arniches, Martín Domínguez y por el ingeniero Eduardo Torroja, está consdierado como una de las obras maestras de la arquitectura madrileña del siglo XX, ya que significó un avance importante desde el punto de vista estructuras, así como por el tipo de materiales empleados en su contrucción. Se incluye dentro de la corriente arquitectónica denominada "orgánica". La ingienería constituye parte fundamental del proyecto y destaca del conjunto la cubierta de las tribunas con sus amplios voladizos.

Esta obra, que entonces supuso una auténtica innovación en los sistemas de construcción, conserva actualmente su estructura tal y como se proyectó, después de ser reparada de los impactos que sufrió durante la guerra civil española. Todavía hoy sigue siendo visitada por especialistas nacionales y extranjeros para estudiar su solución estructural.

El Hipódromo es de una belleza singular destacando la construcción de las viseras de las tribunas, un espléndido, novedoso y muy premiado proyecto del ingeniero de caminos Torroja, responsable de la realización de importantes edificios civiles en los años treinta y especialista en el estudio de nuevos materiales de gran resistencia, especialmente el hormigón armado.

La principal novedad de ese proyecto fue la cubierta de la tribuna, hecha con láminas de hormigón armado en forma de hiperboloides, que con sólo 5 cm. de espesor en el extremo de los voladizos soportan todos los esfuerzos sin nervios ni refuerzos, simplemente con un anclaje posterior de tirantes, separados por cinco metros. La marquesina laminar vuela casi 13 metros.

El graderio de los espectadores se sustenta en su parte superior en un soporte vertical principal y en su interior en otro soporte de gran rigidez. La posición de éste viene obligada por la necesidad funcional de alojar bajo la grada una galería con salida directa a la pista. Volada sobre ménsulas que salen del soporte principal, bajo la galería delantera, se dispuso una galería de servicio no abierta al público.

Para los muy expertos es interesante reseñar las palabras del propio Torroja que definía su propia obra de la siguiente manera en la revista de Obras Públicas de junio de 1941: “Algunos me han preguntado cómo nacieron las cubiertas laminares del Hipódromo de Madrid. Y bien, ellas no son, ni la obra de un genio, ni el resultado de una idea maravillosa o de una momentánea inspiración, son simplemente el resultado de un estudio de la evolución anterior de las formas del hormigón armado”. A lo que añadía: “para un ojo medianamente acostumbrado a este tipo de estructuras resultaba claro que esta forma de lámina era apta para resistir bien los esfuerzos y el fenómeno estructural que se le pedía (…) quizás lo más interesante de esta estructura era la imposibilidad de desarrollar un cálculo analítico perfecto de la misma, pero que ello no justificaba una negativa a su empleo, ya que las ventajas de ligereza, de adaptabilidad al fenómeno resistente y de efecto estético parecían evidentes.”