Historia del Hipódromo

Antecedentes

Antes de la apertura del Hipódromo de La Zarzuela, el principal referente para los aficionados al turf en nuestro país, las carreras de caballos en Madrid habían cumplido ya un siglo de historia. La primera carrera de la que hablan las crónicas tuvo lugar en la Alameda de Osuna en 1835. Los Duques de Osuna, muy aficionados a los caballos, tenían una importante finca con una gran yeguada. Por ello, se puede hablar del Duque de Osuna como el padre del turf español. De aquellos años también existen crónicas de carreras celebradas en el Paseo de las Delicias y en la Casa de Campo.

En 1841, el Duque de Fernán Núñez trajo a España a Pagnotte, el primer semental pura sangre inglés, que dio cuatro ganadores del Gran Premio Nacional, posteriormente Gran Premio de Madrid.

Pagoda gana en 1843 la primera carrera de caballos organizada por la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España (SFCCE) en la llamada finca de la Casa Blanca, en lo que podría catalogarse como primer hipódromo de Madrid. Las pistas de carreras no tenían tribunas, el público era muy escaso, principalmente de la aristocracia, y acudía a ver estas pruebas montando sus propios caballos. Durante esta época la mayoría de las carreras eran dedicadas a gentleman riders o jockeys militares.

En 1845 se disputaron carreras en el nuevo hipódromo de la Casa de Campo. Pero aún sin una seria reglamentación y con un programa de carreras minúsculo, sin existir un calendario de pruebas destinado a mejorar la raza de los ejemplares. Las carreras eran además un espectáculo muy minoritario durante el siglo XIX y primeros del XX.

En 1867 fue aprobado el código de carreras francés como propio para mejorarlo en 1876 con algunos artículos del Jockey Club inglés.

El 31 de enero de 1878, aunque sin las obras totalmente terminadas, y coincidiendo con los esponsales de Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleáns y Borbón se inaugura el Hipódromo de La Castellana. La pista tenía una cuerda de 1.400 metros y en ella se disputó el primer Gran Premio de Madrid en el año 1881, prueba reservada para caballos de tres años y sobre la distancia de 2.500 metros. Esta carrera, que tenía las condiciones de la que luego sería el Gran Premio Nacional y posteriormente la Copa de Su Majestad el Rey, fue ganada por la yegua Sirena.

Un año muy importante para el desarrollo más formal de nuestras carreras de caballos fue 1883, en el que, dependiente de la Dirección General de Agricultura Industria y Comercio, se crea la Comisión del Registro Matrícula de Caballos de Pura Sangre o Stud Book español.

En 1919 se inaugura en terrenos de la Casa Real el hipódromo de Aranjuez (Legamarejo) donde se compitió hasta 1934. Este mismo año se disputó por primera vez lo que hasta hora se ha conocido como Gran Premio de Madrid, es decir la primera de las carreras intergeneracionales que se disputaban en España. Eran años en los que los colores de Cimera y del Duque de Toledo triunfaban en las pistas españolas.

En enero de 1933 se produce una orden de caducidad de la concesión para utilizar los terrenos del hipódromo de La Castellana, ya que estaba situado una de las vías de expansión de Madrid y en esos terrenos se había proyectado construir los Nuevos Ministerios. El hipódromo de La Castellana cierra y el de Legamarejo en Aranjuez se ve forzado así a reabrir sus puertas. En 1933 el Gran Premio de Madrid se disputa en Aranjuez y en 1934 y 1935 en San Sebastián.

En la memoria de los viejos aficionados han quedado nombres para el recuerdo de grandes caballos que se batieron en las pistas del hipódromo de La Castellana como Colindres, Nouvel An o Atlántida así como de grandes jockeys como George Archibald, Carlos Belmonte, Leforestier, Victoriano Jiménez o Carlos Díez, estos dos últimos tuvieron el privilegio de triunfar, pese al parón provocado por la Guerra Civil, también en el Hipódromo de La Zarzuela, en la década de los cuarenta.

 

Historia del Hipódromo de La Zarzuela

En el verano de 1934 se dio el visto bueno para la construcción del Hipódromo de La Zarzuela. El Gabinete Técnico de Accesos y Extrarradio convocó el concurso para realizar el proyecto del hipódromo al que se presentaron tan sólo nueve equipos de arquitectos de entre los que resultó ganador el del ingeniero Torroja y los arquitectos Arniches y Domínguez, que se inspiraron en el Hipódromo de San Siro de Milán.

Las obras, que comienzan en 1935 con un presupuesto de tres millones de pesetas, quedan paralizadas en julio de 1936 por la Guerra Civil. Tras la contienda, el hipódromo no era más que un montón de ruinas ya que se encontraba en pleno frente de Madrid. En 1940, se realizan las primeras obras de reconstrucción que finalizan en mayo de 1941, fecha en la que se inaugura el recinto, que vino a sustituir al antiguo hipódromo de La Castellana, ubicado en lo que hoy son Los Nuevos Ministerios.

En los primeros años de carreras, década de los cuarenta, hubo que importar productos extranjeros, ya que la guerra había mermado la cabaña caballar.

La década de los cincuenta resultó un poco más halagüeña en parte por la mejora de la situación económica del país. En 1951 se creó el handicap libre para caballos de tres años y más, mientras que un año más tarde, en 1952, se instituyeron el Derby (Premio Conde de Villapadierna) y los Oaks (Premio Ramón Beamonte), por lo que el programa de carreras español empezó a contar desde ese momento con un calendario clásico, siguiendo el modelo europeo. En 1954 se aumentó el número de carreras por jornada, entrando en el programa la sexta carrera. Dos años más tarde se duplicó el monto de dinero destinado a premios; en este año también se crea la apuesta quíntuple que puede ser jugada fuera del hipódromo.

A finales de los cincuenta y principios de los sesenta se realizan diversas obras de mejora como fueron una pista de entrenamiento de arena nueva, la terminación de las instalaciones de los jockeys y gentlemen, la enfermería y la construcción de una nueva tribuna de general. Son años de prosperidad económica en España que repercuten directamente en la calidad de las carreras, en las apuestas, en los premios repartidos, en la afluencia de público al recinto y en el número de caballos en entrenamiento que hasta entonces no había sobrepasado los 350 productos pensionados en el Hipódromo de La Zarzuela. En 1968 el Gran Premio de Madrid reparte por primera vez la suma de un millón de pesetas en premios. Tebas, propiedad del Duque de Alburquerque y montado y entrenado por él mismo, se alza con el triunfo. Un año más tarde se compró en Francia una máquina fotográfica para la llegada, la famosa foto-finish.

En la década de los 70, las carreras en Madrid viven una época de esplendor: en 1971 se realiza la primera carrera con cajones de salida que sustituían las antiguas cintas; dos años más tarde se termina de construir la pista de steeple-chase; en 1974 entra en funcionamiento el totalizador de apuestas, una gran novedad para los apostantes, mientras que en 1975 se inaugura el control antidopaje y se instaura un premio para el cuarto clasificado en cada una de las pruebas, debido a que el número de caballos en entrenamiento era cada vez mayor y, por tanto, el número de caballos participantes en cada carrera.

En el año 82 se crea la Agrupación de Propietarios, presidida por Ramón Mendoza quien se hace cargo del hipódromo en 1983. Durante su mandato se pone en funcionamiento la Quiniela Hípica (QH), que representa la primera apuesta nacional en la historia de las carreras de caballos en España. Las buenas recaudaciones, que alcanzaron la cifra de 5.000 millones de pesetas en el total de la temporada de 1984 junto con la difusión de las carreras a través de Televisión Española, hacen crecer el sector y el número de propietarios aumenta paulatinamente hasta alcanzar la cifra récord de 1.000 caballos en entrenamiento en 1988. Tras un breve paso del Duque de Alburqueruqe, Lorenzo Sanz toma las riendas del Hipódromo, con una QH ya en plena decadencia. En 1988 se inauguran las temporadas veraniegas de carreras nocturnas. 1991 es el último año de vida de la QH, que apenas logra superar los 510 millones de pesetas.

En 1992, Patrimonio Nacional cede la concesión del Hipódromo de La Zarzuela a la empresa Hipódromo de Madrid, S.A., que en noviembre de 1996, se celebra la última carrera de caballos en el recinto y tras varios intentos de reanudarlas en la temporada de primavera de 1997, la empresa se declara en suspensión de pagos.

Tras dos concursos de concesión convocados por Patrimonio Nacional en  2001 no se logra adjudicar el Hipódromo a ningún grupo privado. Finalmente, el 30 de septiembre de 2003, Patrimonio Nacional e Hipódromo de La Zarzuela, S. A. firmaron un acuerdo que da cobertura a la explotación integral de la finca durante los próximos 25 años.

La reapertura del Hipódromo de La Zarzuela tiene lugar en octubre de 2005, tras casi nueve años de cierre. Desde entonces, se vienen celebrando las habituales temporadas de primavera, verano (con carreras nocturnas) y otoño, con alrededor de 40 jornadas hípicas y más de 230 carreras anuales.

En octubre de 2009, las tribunas del Hipódromo de La Zarzuela fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento.

 

La Zarzuela, un hipódromo de referencia nacional e internacional

La Zarzuela ha sido también un hipódromo de referencia dentro del turf internacional. En él han participado grandes jockeys que han marcado la historia de las carreras de caballos en todo el mundo: Bill Shoemaker, el tejano, fue uno de los mejores jockeys en Estados Unidos de todos los tiempos; Lester Piggott, el gran jinete inglés varias veces vencedor en el Derby de Epsom y ganador en 1967 del Gran Premio de Madrid, montando a Toté; Lanfranco Dettori, una de las estrellas del turf actual, Cash Asmussen, el gran jinete norteamericano que prefirió desarrollar gran parte de su carrera profesional en Europa pese a haber alcanzado fama y dinero en su país. Kirien Fallon, John Reid, Gerald Mossé, Pat Eddery, Ray Cochrane, Olivier Peslier, John Murtagh o Michael J. Kinane son otras de las grandes fustas inglesas, francesas e irlandesas de los ochenta y noventa que se han dejado ver por las pistas de La Zarzuela.

Entre los caballos que han corrido en La Zarzuela y que han triunfando en el extranjero cabe destacar a Royal Gait, vencedor en Ascot y posteriormente distanciado; Partipral, el gran caballo español que pasó de correr un reclamar a adjudicarse la Hong Kong Cup, dotada con 100 millones de pesetas al ganador; Teresa, que se atrevió a correr con los mejores en el Arco del Triunfo parisino, Madrileño, Fado, Wavy Run o Dariyoun son otros nombres para el recuerdo. También han sido numerosos los productos de gran nivel que han venido del exterior para disputar pruebas en el recinto madrileño: Vert Amande, Crack Regiment o Mongol Warrior son algunos ejemplos.