Grandes Jockeys

Claudio Carudel

Campeón de España: 
18
Victorias GPM: 
12

Hay casi unanimidad entre la afición española al declarar a Claudio Carudel como el mejor jockey de la historia de las carreras en España. Reunía muchas cualidades, como su sentido del paso, su gran regularidad, su clase… pero su éxito se lo debió sobre todo a su forma de plantear los recorridos y el entendimiento con el caballo, eso a lo que los aficionados llaman “saber leer la carrera”. Él solía decir: “La meta está siempre en el mismo sitio y eso los caballos no lo saben, lo saben los jockeys”. De ahí que Claudio sacara el máximo rendimiento a los recorridos, muchas veces esperando al final para aprovechar las mejores cualidades de su caballo.



Llegó a Madrid en 1958, con 19 años, desde Chantilly, una de las capitales de las carreras en Europa, y se retiró de la competición para pasar al entrenamiento en el año 1989, a la edad de 50 años. Durante toda su carrera logró 1.455 victorias de las 6.164 carreras que disputó. Se adjudicó en 12 ocasiones el Gran Premio de Madrid, todas las pruebas de categoría del calendario nacional y también obtuvo 55 triunfos en el extranjero.

En su periplo de 32 años como jockey profesional en España, muchos fueron los grandes caballos a los que Carudel llevó a la victoria, pero entre ellos destacan Chacal, Wildsun y Teresa, si bien él siempre decía que probablemente el mejor caballo que tuvo Rosales fue Barilone. Montó como primer jockey para las mejores cuadas de la historia del Hipódromo. En su primera época, para Villapadierna y Beamonte. Después, para la cuadra Rosales de la familia Blasco, con la que formó un equipo irrepetible.

Fue el mejor jockey durante los años que estuvo en activo y, con el pasar del tiempo, su figura se ha consagrado como la del jinete más completo de todos los que han desarrollado su carrera profesional en los hipódromos españoles. Un auténtico mito al que se le otorgó la Medalla al Mérito Deportivo y que durante muchos años fue conocido por toda España. Y toda España conocía la existencia de las carreras de caballos por él.

Ya era preparador de la cuadra Rosales antes de colgar la fusta, y lo siguió siendo después por varios años, logrando triunfos importantes para otros propietarios. Fue después director de la nueva escuela de aprendices tras la reapertura del hipódromo de Madrid, y asesor de Hipódromo de La Zarzuela. Falleció poco después de la disputa del gran premio que lleva su nombre (que se corre una semana antes del Gran Premio de Madrid, sobre 1.600 metros, y para tres años en adelante). En La Zarzuela, una escultura suya en bronce recibe al público en la puerta sur.

Duque de Alburquerque (Beltrán Osorio)

Campeón de España: 
0
Victorias GPM: 
1

Beltrán Alfonso Osorio y Díez de Rivera, XVIII duque de Alburquerque, con otros quince títulos nobiliarios, tres veces Grande de España, Orden del Toisón de Oro, comandante de Caballeria y jefe de la Casa de S. A. R. Juan de Borbón, se convirtió en una de las personas clave de las carreras de caballos españolas durante la segunda mitad del siglo XX. Propietario, criador, gentleman-rider y preparador, ganó carreras en liso y en obstáculos, dominó esta última especialidad y fue el primer español en participar en el Grand National de Aintree (lo hizo en siete ocasiones). Jinete olímpico en Helsinki 1952 y en Roma 1960, hizo gala de su pasión por el caballo y de las múltiples lesiones que sufrió a lo largo de su vida en todas las competiciones en las que participó.

Se puede decir que “el duque” es el gentleman por excelencia, el ejemplo para todos. Se caracterizó por su pundonor para superar todas las adversidades (su propia estatura, múltiples caídas y lesiones) y por su garra en las carreras. Ganó el Gran Premio de Madrid de 1968, con casi cincuenta años, con la yegua Tebas, que llegaba a la cita tras ganar una carrera de obstáculos, escribiendo uno de los episodios más importantes de la historia de las carreras españolas y de La Zarzuela. Fue “el Gran Premio de la estupefacción”, como dijo el periodista Quilates. El ganador pagó 155 a uno.

Tras su victoria en el Gran Premio de Madrid, recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Participó por última vez en una carrera de caballos en noviembre de 1984, a los 66 años, ganando una prueba de vallas con su yegua La Pista (Squeeze Play), nieta de Tebas. Tras su fallecimiento, en 1994, le sucedió como XIX duque de Alburquerque su hijo, Juan Miguel Osorio y Bertrán de Lis, igualmente propietario, criador y entrenador.

Román Martín

Campeón de España: 
10
Victorias GPM: 
6

Se le reconoció siempre por su ansia de victoria, por ser un ganador nato que afrontaba cada monta con una gran ilusión y no daba por perdido nada. Daba igual que montara al caballo con menos posibilidades de la carrera que lo hacía con la mente puesta en ganar.

En definitiva, un gran jockey y un gran profesional.

Román Martín tuvo una larga trayectoria como profesional en las pistas españolas montando durante tres décadas, las de los sesenta, setenta y principios de los ochenta del siglo XX. Coincidió en su etapa profesional con los años de Claudio, Ceferino Carrasco, Cristóbal Medina, Florentino González y otros grandes jockeys, aunque siempre se recordará sus duelos permanentes, año tras año, con Claudio Carudel por ser el mejor de cada temporada.

Montó a muchos y muy buenos caballos, ya que, entre otras, fue jockey titular de las cuadras del conde de Villapadierna y de Ramón Mendoza, pero se le puede relacionar especialmente con Rheffíssimo y El País. Con el primero ganó una Copa de Oro imposible e inolvidable ante el inglés Red Regent y con el segundo dos veces el Gran Premio de Madrid.

Tras su retirada se convirtió en uno de los preparadores más importantes de España, ganando muchas de las carreras más prestigiosas del país. En la actualidad, se le homenajea cada año con el Gran Premio Román Martín, reservado a las hembras en 1.600 metros y que se disputa en otoño en La Zarzuela.

Victoriano Jiménez

Campeón de España: 
6
Victorias GPM: 
9

Se caracterizó por su seriedad, formalidad y mucha ambición. Fue un hombre centrado en su carrera y un gran profesional que al acabar la temporada en Madrid se iba a Egipto a seguir montando y mantenerse en lo más alto. Tenía una voluntad de hierro para mantenerse en peso, ligeramente superior a los 40 kilogramos.

Su ápoca se sitúa desde 1911 hasta 1958, año en el que decidió retirarse con cerca de medio siglo de vida profesional a sus espaldas y como mejor jockey del momento. Gracias a que era un hombre que se cuidaba mucho llegó a montar hasta los 64 años. Mantuvo durante mucho tiempo el récord de victorias en el Gran Premio de Madrid (con nueve) hasta que Claudio Carudel se lo arrebatara y sigue teniendo en su haber el mayor número de triunfos en la Copa de Oro de San Sebastián, donde logró imponerse en ocho ocasiones. Su historial es tan amplio y abarcó tantos años, que sus triunfos están escritos en los tres grandes hipódromos que ha habido en Madrid: La Castellana, Legamarejo y La Zarzuela.

El nombre de Victoriano Jiménez está ligado al de la torda yegua Atlántida, uno de los grandes mitos de las carreras españolas y que tenía esa forma de correr tan peculiar descolgada casi toda la carrera con un final que según cuentan las crónicas, no se ha visto otro.

Entre sus más gratos recuerdos se encuentra la victoria obtenida con Cap Polonio de la cuadra Cimera en el hándicap de La Tamisee, celebrado en el Hipódromo de Maissons-Laffite. Corrían 38 caballos, en 1.800 metros. Con tal número de participantes hubo que tomar la salida en dos filas. Bien situado durante el recorrido se pudo imponer gracias a su rush final. En Biarritz también montó en numerosas ocasiones y en una de ellas dejó boquiabierta a la afición gala cuando se impuso con Atlántida con su estilo tan peculiar.

Fue el mejor jockey de su época. Durante los años que estuvo en competición tuvo como rivales a grandes jockeys como los hermanos Vicente, Álvaro y Carlos Díez.